Ver, creer

24.11.2022

La devoción habita en templos

elevados en lugares mágicos

desde los orígenes del tiempo

en ellos, la voz que no canta, emana

en tímido susurro de oración

en íntimo fervor

ante una sagrada representación

y abrazado a ese silencio, un temblor

siempre un temblor de sombras

antorchas, lámparas de aceite, cirios...

en ofrenda de gracia, súplica o perdón

huele a cera, a incienso, a misterio

el acotado universo redentor

y son ahí, los ojos, los que al alma sirven

en contemplación absorta y devota

ante la figura de un ser superior.

© 2016 Álvaro Palacios. P° de la Castellana 79, Madrid, 28046
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