Cesta
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Una voz lejana
llamando...
pronuncia nuestro nombre
se impone a los sonidos de la calle
y nos rescata de ese limbo
donde vagamos absortos
metidos en nuestros pensamientos
cuando andamos, por ahí, a nuestro aire
y sorprendidos
cómo recién llegados de un viaje inesperado
respondemos
después, recuperamos el paso
con la voluntad férrea, una vez más
de ir con los ojos abiertos
abiertos a todo, incluso a los sonidos
intentando lo imposible
dejar de volar y estar de verdad
donde de verdad estamos.