Cesta
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Detrás del viento, huracán o brisa
queda el aire quieto
sin nada que lo perturbe
en transparente silencio
apagando así la memoria
del invisible soplo
tacto que empuja
tacto que roza
tacto que se ama o se odia
y que pronto se olvida
a veces con alivio, a veces con pena
pero al doblar cualquier esquina
el viento vuelve a sentirse
a llenar de vida las calles
no se acostumbra Santander a vivir
sin su respiración profunda.