Cesta
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En comunión de silencios
silencios siempre necesarios
entre infernales ruidos
a veces, un paisaje
se convierte en templo
dejando en suspenso todo
todo lo que no sea, sentirse en paz
para vivir, para compartir, para soñar
llenando el universo íntimo
un instante, nada más
porque en ningún limbo
en ninguno
se puede olvidar la barbarie
ni la atrocidad humana
que se siembra y se recoge
se recoge y se siembra
se siembra y se recoge...
hasta que llegue el anunciado
punto y final.