Cesta
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Todos los paraísos etéreos que habitamos
esos momentos intensos y plenos
instantes precisos y preciosos
a pesar de la fuerza del deseo
de convertirlos en eternos
jamás se convierten en destino
solo son lugares de paso
anclados quedan en la memoria al perderlos
como pecios profundos de naufragios
provocados por la ciega velocidad de la vida
en el inabarcable océano de días que surcamos
pérdidas dolorosas que nos van enriqueciendo
porque al mantener su memoria viva
convertimos las añoranzas, en refugios.