Cesta
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Cada uno olvida lo que hay que olvidar
lo aprendido en los colegios religiosos
repartidos por el mundo
a base de gritos, amenazas, castigos, golpes...
que, en Canadá, sin ir más lejos
llevó a tantos niños a la muerte
por la saña de enfermos o incompetentes
por no escribir, aunque se lo merezcan
adjetivos más exactos y peores
se olvida lo que hay que olvidar
y cuanto primero se olvide, mejor
es la única defensa de los seres humanos
ante la organizada barbarie de residencias y colegios
que, gracias a las denuncias y a la prensa
van saliendo a la luz continuamente
pero la justicia no, no puede ni debe olvidarlo.