Oficiantes
No paran nunca, no paran
los pequeños grandes dioses
que, sin interrupción posible
crean, venden, transportan
entregan, recogen...
todo lo que usamos a diario
y, por supuesto, lo que no usamos:
la máquina de hacer pan, el pijama, las tijeras...
lo que nos viste, alimenta, entretiene, ayuda...
en frenética tarea continua
las veinticuatro horas al día
todos los días del año
no, no paran nunca, no
los templos de producción
de venta, transporte, entrega, recogida...
–tan urgente siempre todo–
en todos los rincones del mundo
gracias a laboriosos "Oficiantes"
de esta extendida religión
que hacen posible el "Milagro"
con su entrega y sumisión.