Cesta
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A veces, por las calles de la ciudad...
estén encendidas o apagadas
las brillantes luces navideñas
vemos el infierno cerca, muy, muy cerca
y no es fácil contemplarlo, no, no es fácil
ni es fácil seguir como si nada
imposible volver a pensar
lo que sea que se iba pensando
la realidad...
esa cruel realidad que se evita
y aunque no queramos mirar, está ahí
estalla cerca, y siempre nos alcanza
y esas preocupaciones tontas, o importantes
que no podíamos quitarnos de la cabeza
desaparecen y se van
dejándonos un nudo en el alma.