Cesta
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No saben las montañas
que viven quietas
porque sus cumbres miran al cielo
alumbran ríos torrenciales
con las nubes que atrapan
y sienten el correr de los vientos
que llegan a su encuentro
viajan, sí que viajan las montañas
por los cielos, con las aguas y los vientos
con luces que las duermen
y mansamente, las despiertan
viajan, sí que viajan las montañas
pero tanto nos cuesta creerlo
que nos negamos a verlo.