Cesta
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En las tardes de sol, en invierno
el calor en la galería, adormecía
los sonidos de las vacas con sus campanos
que, a diario, saciaban la sed en la corriente fría
llegaban limpios...
ahora, no bajan ya los animales
a beber al río, ningún perro ladra
pero siguen igual las aguas, pasando
recién nacidas del manantial de Fontibre
tras haber salido, deslumbradas
de las profundidades de la tierra
con ansia de luz viva
y entre el puente nuevo y el viejo
encauzan, mansamente
los silenciosos brillos que atrapan
y dócilmente, su curso, acompañan.