Cesta
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Más allá de la luz en el paisaje
del ahora, del hoy, de la geografía exacta
hay una mirada atada a encuentros
a reencuentros, a añoranzas
al sol, la luna, las estrellas, la lluvia...
a la memoria viva de los espacios
que convertimos en propios
refugios, tan necesarios siempre
lugares, donde nada más llegar
hasta la furia de los vendavales
que llevamos dentro
se convierte en calma
y es la mirada larga del alma
no los ojos
la que hasta ellos nos lleva.