Cesta
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Lluvia de estrellas de agosto
que cada agosto
vuelven a brillar
prendidas saetas veloces
que año tras año
llegan con puntualidad
recorren iluminando por cientos
la celeste oscuridad
rasgando el cielo apagado
encendiendo sueños
todos los sueños
que los humanos
nunca dejamos de soñar
porque, quizá por inútiles
o tal vez por maldad
tenemos que seguir pidiendo
a las estrellas
que, nos marquen, para siempre
el rumbo a la paz.