Cesta
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A la bahía, en invierno
llegan tierras y fangos
los ríos, tras las lluvias
al desembocar fuertes
tiñen azules por pardos
y el cielo y los barcos
se extrañan, siempre se extrañan
de no ver su reflejo en las aguas
pero a la orilla, bendita orilla
sigue arrumbando los blancos
blancos de espumas y sal
los blancos vivos de olas
que buscan en las orillas de las playas
morir mansamente
en sus blandos lechos de arenas.