Cesta
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No miramos todo lo que se ve
ni a veces, vemos lo que miramos,
los paisajes, familiares o no
terminan siendo invisibles
por transitar por ellos en nuestro mundo
pensando en nada, o en mil cosas
encauzados siempre, encauzados
entre la hora y el horario
como un tren por sus raíles
y solo si descarrilamos
de pronto los ojos miran y la mirada ve
tratando de descifrar qué ha pasado
pero a veces hay algo:
una luz, una sombra, un rumor de algo...
que nos permite y obliga
a mirar, a ver, a penetrar
en esos invisibles espacios.