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POR EL CAMINO DE SANTIAGO
Se detiene el Camino en lugares vivos
donde el caminante se hace vecino
y se adueña y se lleva todo
todo lo que atrapan sus ojos
y la luz
esa luz que acompaña a diario
desde primera hora por sinuosos senderos
a la puesta de sol
se tamiza de fatiga y de silencios
que van llenando de nostalgias
el alma insaciable del peregrino
que va viviendo, imaginando, soñando...
y ya, casi recordando
que durante un tiempo fue otro
siendo él mismo...