Cesta
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Nada permanece quieto en el aire
ni la luz, ni el silencio... nada
aunque a ciertas horas
parecen quietos muy quietos
sujetos a la trasparencia que va dejando la tarde
la luz y el silencio, en el cielo
fundidos en brillos y reflejos del agua mansa
atrapados en el vuelo lento de las nubes
adentrándose en la orilla, cuando la luz se va
y el silencio...
el silencio se queda solo, esperando la noche...
esperando.