Cesta
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No era de nadie
ese lugar, ese sitio
y lo hicimos nuestro
entre risas y silencios
conquistó nuestro calor
ese espacio de dos lados
llenándolo de miradas
y apenas un roce de las manos
negaba la existencia de otros mundos
de un universo más amplio
acotando a esa tarde
a ese preciso momento
la trayectoria secreta de dos almas
vagando, desde la eternidad
hasta su encuentro.