Cesta
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Si viajando, incluso solo con la mirada
lejos de las rígidas arquitecturas de las ciudades
al detenernos ante un paisaje que nos llama
que nos dice, que nos habla con su silencio
y nos midiéramos en ese horizonte
con la sinceridad de lo inabarcable
con la humildad de los seres errantes
nos sentiríamos grandes y pequeños
eternos y efímeros
anclados en el tiempo y viajeros eternos
porque nada dice tanto de nosotros
como la mirada que tenemos de nuestra tierra
de nuestra gente, de nuestro mundo...
Durango