Cesta
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Las paredes
el aire encerrado
la luz enjaulada…
largas son las horas
que nos encierran
y fuertes las ataduras
con las que la pereza ata
y escapar
a calles abiertas
a plazas de brisas marineras
a la costa
y mirar al cielo
en verano, en invierno
en primavera, en otoño
siempre
sin levantar la cabeza
sueño que, en mi tierra
dando dos pasos, se alcanza.