Cesta
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La voz, la conocen
en murmullos y cánticos
el sonido de los pasos
de alguna risa, y de algún llanto
el tacto cálido de las manos
que el leve roce infantil
acaricia en sus juegos
y la luz, sobre todo la luz
que llega del cielo
las piedras del claustro
no solo conocen el silencio.