Cesta
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De aquella tarde...
de aquel día que nunca existió
quedó una ilusión
como una esperanza vana
y el largo tiempo de espera
asomado a la ventana
mientras las horas se iba llenando de alegrías
imaginando, adivinando, saboreando...
el firme sonido de tus pasos
al rasgar el silencio del pasillo...
y yo entonces sonreía
nombraba tu nombre al aire
y sonría...
de aquella tarde que nunca existió
de esa vida
tu ausencia y aquella canción de Ismael Serrano
me rescató.