Aquellos tiempos...
De la palabra
en las noches largas de inverno
alrededor de las fogatas
nacían historias vivas
que se iban sumando, una a una
a la propia vida, y la enriquecía
una riqueza que iba creciendo
porque siempre que había tiempo
y un fuego prendido
se escuchaba con devoción
lo que alguien contaba
historias, sabidurías, consejos...
y pasado el tiempo
todas las palabras heredadas
y las que iban apareciendo nuevas
enhebradas de infinitas formas
iluminaban otras noches
de otras vidas, de mil lugares
en la inacabable interpretación
de cómo es el mundo
y aquellas lejanas fogatas
quizá nos seguirían iluminando
si fuéramos capaces escuchar, para aprender
y no, simplemente, para rebatir.