Abrazo
POR EL CAMINO DE SANTIAGO

Un día, el cielo y la tierra
amanecen unidos, dormidos quizá
en un valle invisible por el que ayer
ascendimos ya cansados
y en el que hoy
aves en vuelo alto somos
al recorrer, el paisaje de perfiles
volúmenes, colores, ensoñaciones...
y de nuevo aves, torpes aves somos
al retomar los pasos tras la parada
sin poder dejar de contemplar
el lejano horizonte con sabor a mar
nuestro lejano mar, que llevamos dentro
y a seguir y seguir andando
en un avanzar y avanzar
que de todo nos va alejando...
que a todo nos va acercando...
en un silencio abierto que, abraza y calma
en íntima calma, en soledad secreta...