Cesta
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No señala la luz
adónde debe de ir la mirada
porque la luz no conoce
qué busca, o echa en falta, el alma
y muchas veces
el alma ni busca ni echa en falta nada
viaja, simplemente viaja, con los ojos abiertos
por la cara visible de las cosas
hasta que descubre algo
de lo que la luz muestra
de lo que a la luz se esconde
y no solo queda atrapada, no
se lo lleva con ella.