Me dijo la cosa más bonita que nadie me había dicho

28.07.2017

CUENTO

Escuché muchas cosas cuando mis padres se fueron al cielo, muchas, muchas cosas. Yo solo quería volver a estar con ellos en casa. Quería besar a mi madre, quería besar a mi padre pero ellos estaban en el cielo, me repetían todos. ¡Ah! y tienes que ser fuerte. ¿Fuerte para qué? No entendía nada, ni tenía ganas de que me explicaran nada.

Durante esos tristes días, todo el mundo me miraba raro y yo solo quería esconderme. Esconderme y que no me viera nadie y sobre todo, quería llorar sin que me vinieran a consolar. Llorar, solo quería llorar y llorar, sin que nadie me consolara.

Me llevó a su casa la tía Cuca, que me quiere mucho. Cada vez que la preguntaba por mis papás, lloraba ella y lloraba yo. Pero, cuando me abrazaba, sentía como si de alguna manera estuviera en los brazos de mi mamá. Poco a poco me fui acostumbrando a su casa, a ella, a rezar cada noche por mis papás, y con los cuentos que me leía cada noche la tía Cuca, había que reírse un poco.

Cuando volví al colegio, los profesores estaban muy atentos conmigo, demasiado, todos me decían algo. Yo no quería que nadie me viera para que no me dijeran nada de mis padres, nada. En clase me senté con Luis, como siempre, y me dijo la cosa más bonita que nadie me había dicho hasta entonces.

-Como tus padres están en el cielo, ahora tú eres un ángel...

Palabras que me ayudan a ver las cosas de una manera distinta.